viernes, 15 de abril de 2016

GUÍA:




La elaboración de la historia de vida.


Fundación Meniños, 2016



La necesidad de saber de dónde venimos y cuál es nuestra historia, con continuidad y manteniendo referencias, es inherente a las personas.

Necesitamos comprender la realidad que vivimos. El desarrollo de esta historia depende de cómo unimos acontecimientos en una secuencia y les damos un significado. Solemos contar con una historia dominante y lo que no encaja se desecha y/o se oculta. La historia dominante afecta al presente y al futuro, funcionando como una guía que, cuando se pierde, hace mella en el desarrollo emocional.

Las historias se forman en un contexto afectivo, cultural, social… que contribuye a las interpretaciones y al significado que les damos.

En el caso de niños y niñas que se encuentran en situación de desprotección, que han vivido separaciones, que han tenido vivencias negativas o traumáticas en su historia personal, cuando la situación familiar es confusa… en ocasiones, en esta construcción, se encuentran espacios en blanco y “agujeros” o “lagunas” que requieren ser completados.

Los niños y las niñas necesitan poder afrontar su historia sin vacíos, sin fantasías y abordar los hechos y recuerdos reales, conocer los motivos y las causas del abandono.

Confrontarse conlleva dolor, temores, decepciones pero ayuda a reconciliarse con la propia historia y consigo mismo. Es bueno aunque duela.

El trabajo sobre historia de vida facilita el trabajo en torno a la construcción de la identidad y la historia personal...