Adopción internacional y deprivación afectiva.
J. Eirís Puñal.
Pediatría integral, vol15, nº 14
J. Eirís Puñal.
Pediatría integral, vol15, nº 14
La vida del ser humano discurre a través de etapas consecutivas, de límites imprecisos, que se inician en la fase fetal y culminan en la ancianidad. Cada persona es diferente a las demás como consecuencia de una interrelación específica y particular de factores intrínsecos genéticos y factores extrínsecos ambientales. Podría especularse que un ser humano con una dotación genética ideal, no expuesto a situaciones adversas prenatales ni postnatales y criado y educado en un ambiente psicoafectivo estructurado y estimulante estaría en las mejores condiciones de desarrollar todo el potencial inherente al ser humano en términos de salud física y mental. En sentido contrario la afirmación también es correcta. Así, es conocido que determinados genotipos o la exposición a factores de riesgo prenatales (infecciones, tóxicos, malnutrición), perinatales (deficiente atención al parto) o postnatales, bien físicos (malnutrición, deficientes cuidados médicos) o psicológicos (abuso, negligencia, deprivación afectiva, falta de estímulos), comprometen el desarrollo del individuo y lo desvían en mayor o menor medida del ideal de normalidad.La adopción internacional ha tenido un auge importante en la última década en España y ha propiciado que muchos niños, especialmente aquellos procedentes de países del Este de Europa, tengan antecedentes de institucionalización temprana durante un tiempo variable, ofreciendo la posibilidad de estudiar los efectos que sobre su neurodesarrollo conlleva la crianza en estas circunstancias.

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