miércoles, 17 de enero de 2018

Trabajo académico:


El sentimiento de abandono en niños adoptados.

Autoría: S. López Monteagudo

Direcc.: J. A. Fernández García.

F. de Educación y T. Social, Universidad de Valladolid 2017.


Objetivos
Valorar las necesidades y consecuencias derivados del sentimiento de abandono en niños adoptados, generando un programa de intervención psicopedagógica que facilite la intervención de los principales agentes sociales que influyen en el desarrollo de la persona adoptada.

Objetivos específicos:
1. Analizar los sentimientos de los niños derivados de las situaciones conflictivas aparecidas en el entorno familiar en el que se encuentran personas adoptadas.

2. Realizar una revisión bibliográfica del proceso de adopción, la evolución legislativa y los medios existentes para acompañar a las familias en este proceso.

3. Identificar las principales necesidades que presentan las personas de condición adoptativa que dificultan la correcta inclusión social.

4. Desarrollar una intervención inclusiva centrada en mejorar las necesidades de las personas adoptivas mediante actitudes participativas y el trabajo centrado en el sujeto, la familia y la escuela.

5. Elaborar un programa de intervención centrado en el sentimiento de abandono de las personas adoptadas.

6. Sensibilizar a la sociedad de las necesidades derivadas del proceso de adopción, destacando la importancia del seguimiento mediante profesionales cualificados del proceso de postadopción.

martes, 16 de enero de 2018

Curso – taller:

Creatividad y expresión plástica.

17 y 24 marzo 2018, Zaragoza

Imparten: Pedro Ballarín y Carolina Ferrer

Lugar: CEIP Hermanos Marx, Calle Antón García Abril 39, Zaragoza.



lunes, 15 de enero de 2018

Estudio:



Parentalidad adoptiva y problemas de conducta infantil.

N. F. Oropesa Ruiz

INFAD, vol 3, nº1, 2017.



Objetivos:
-       Identificar tipologías de familias a partir de distintas características familiares (apego adulto, función reflexiva, estrés, interacciones) mediante análisis de conglomerados.

-       Desarrollar modelos predictivos para la adaptación conductual de los menores, a partir de las distintas tipologías de familias encontradas y de las variables sociodemográficas estudiadas.

Informe


Vers une plus grande compétence : Apprendre des échecs de l’adoption internationale.

Hacia una mejor competencia: Aprendiendo de los fracasos de la adopción internacional.

VV.AA. Coord.: C. Jeannin

CIR-Service Social International 2017

Informe del Consejo Fiscal al Proyecto de Real Decreto por el que se aprueba el Reglamento de Adopción Internacional.

Fiscalía General del Estado, 21 diciembre 2017.


Consideraciones y observaciones.

Reflexión:

El derecho de la persona adoptada a conocer sus orígenes. Reflexiones alrededor de la investigación de los orígenes en la adopción internacional.

El dret de  la persona adoptada  a conèixer els seus orígens. Reflexions al voltant de la  recerca dels orígens en l’adopció internacional.

C. Benet Domingo

Butlletí d’Inf@ncia nº104, 2018.

D. de Treball, Afers Socials i Famílies; Generalitat de Catalunya


La construcción de la identidad adoptiva es un proceso dinámico, psicológico, indispensable, complejo y largo, que durará toda la vida y que, en cada etapa evolutiva (infancia, adolescencia y edad adulta), puede tomar forma en un tipo de demanda y emoción diferente (negación, miedo, angustia, curiosidad, necesidad de saber más, investigación interior, investigación externa...), y muchas veces aparecerán todas juntas, mezcladas y contrapuestas.

El conocimiento de la existencia de esta mezcla de emociones en el adoptado es un aspecto clave para entender el comportamiento y las respuestas, muchas veces sorpresivos, que el adoptado puede tener durante todo el proceso de investigación.

Este aspecto refuerza la necesidad de un acompañamiento técnico especializado, que pueda ayudar a gestionar toda la complejidad emocional que comporta.

Los profesionales que trabajamos en el ámbito de la postadopció observamos que en las primeras etapas evolutivas de la persona adoptada existe una necesidad básica de una investigación interna de carácter psicológico, que pueda facilitar la construcción y la integración progresiva de su historia, sobre todo a través de las aportaciones de la información que vaya recibiendo de sus orígenes, básicamente y principalmente, de sus padres adoptivos y del entorno más próximo.

Original en catalán

Análisis

Los hermanos del adoptivo.

Eva Giberti


Publicado en Página/12, 5 marzo 2016


Los hijos adoptivos suelen fantasear que tienen hermanos que existirían en alguna parte, es decir, imaginan a otras criaturas que ellos denominan hermanos y piensan que tal vez-esos otros- desearían comunicarse con ellos. Como si esos hipotéticos hermanos tuviesen conocimiento de la existencia del adoptivo al que querrían conectar.

No es difícil suponer que el proceso es el opuesto: hijos adoptivos imaginando que tienen “hermanos” a los que desearían conocer. Fantasía que se incrementa durante la adolescencia cuando por ejemplo una adolescente en consulta me preguntó, afirmando:”Vos conoces mejor que yo la historia de mi adopción. Vos sabes si yo tengo hermanos, a mi no me lo quieren decir… “

¿Podríamos hablar de “hermanos” cuando el niño adoptivo fue cedido por su madre de origen poco tiempo después de nacer y, adopción plena mediante, no mantuvo ningún contacto con la familia adoptante?
¿Alcanzaría con la filiación consanguínea para decretar la fraternidad entre los hijos habidos anteriormente al nacimiento de la criatura que fue cedida en adopción? ¿Es suficiente la consanguinidad para hablar de “hermanos”? Para la fantasía y los deseos de los adoptivos parece ser suficiente porque se refieren a esas inexistentes personas-para ellos- como si realmente fuesen hermanos.

Los que estuvieron antes…

Comencemos entonces por algunas experiencias: ese otro niño, nacido de la misma madre, años antes de aquel que fuera cedido en adopción, quizás presenció el embarazo de esa mujer y se enteró que le había nacido un hermano. Quizás también acompañó a su madre al hospital.

Pero poco tiempo después, ese bebe de pocos días o con seis o siete mese de edad dejó de formar parte de su cotidianidad: había sido cedido en adopción. No obstante él sabe que tuvo un hermano. Poco y nada se ha ocupado la Psicología de estos primeros niños que advienen a la categoría de desaparecidos para el hermano mayor quien un día cualquiera dejó de tener contacto con ese bebe. Para esos hermanos mayores existió un hermano que se perdió. Y así lo cuentan :”Un día mi mamá nos dijo que el más chiquito no volvería a vernos porque estaba con una familia que lo iba a criar…” Parecerla que allí finalizasen estas historia. Dudo que así sea para esos hermanos mayores que ,ellos si, tuvieron contacto con ese niño que fue su semejante y su prójimo.

El semejante (simile) remite a quien se nos parece en tanto persona física inserta en lo social. Prójimo, cuya etimología se asocia con vecindad, cercanía, se asienta en una concepción topográfica: aquel que se encuentra cercano. Más tarde adquirió una significación relativa a la solidaridad que le debemos a ese prójimo. Si bien no están cercanos, es probable que exista semejanza física entre aquellos que existieron antes que el adoptivo que hoy los reclama o requiere, aunque provengan de padres diferentes: el sello de la madre de origen persiste en ambos. Además se trata de la semejanza entre seres humanos.

De pronto, ese otro hijo de aquella mujer adviene a la categoría de “hermano” que le otorga el hijo del que ella se desprendió.
¿Se podrá nominar como “hermanos” a aquellos que no se sabe si existen? Así lo nombra el adoptivo pensando que comparten consanguinidad (en realidad dice que “tuvieron la misma mamá”) Para el hijo adoptivo cuenta el deseo, el apetito y la necesidad de conocer aquel capitulo que está escondido en la maraña del origen. Entonces nomina como “hermano” al soporte humano de un misterio con quien quizá compartió cercanía, y aún contacto pero sin saber que estaba enlazándose con un hermano, porque en ese entonces su estatuto era el de un bebe que no sabía de filiaciones. En algún momento la fratría inicial pudo haber compartido la consanguinidad y algún contacto corporal.

Extraña coyuntura que adquiere realce en su calidad de enigma doblemente apuntalado por la curiosidad actualizada del adoptivo y resignada ausencia por parte de los mayores que solo recuerdan, algnos de ellos. ”Tuve un hermanito pero nunca supe de él…”

La pulsión de saber y el otro

El hijo adoptivo no sólo fantasea con hipotéticos hermanos, suele mencionarlo y su saber depende de lo que sus padres hayan obtenido como datos ciertos, y de su voluntad de informar. Lo verbalice o no, la pulsión de saber, de investigar y descubrir persiste latente,a veces de manera muy inquietante para la familia adoptiva. Cuando conocen la historia dudan si contarlo o no, y si no han sido informados-lo cual seria grave- la pulsión del hijo se torna reclamo doméstico en su afán de saber. Lo cual aparece de una manera desordenante en una familia que adoptó a una criatura sin hermanos, por lo menos en lo que al adoptar se refiere. No imaginan que ese misterio que el hijo incorpora puede significar un  traumatismo para él. No necesariamente pero si el adoptivo lo convierte en enigma- algo que no se puede comprender- la imaginada fratría se atraganta porque se instala como lo pendiente que genera una resignación hostil.”Nunca podré saber si por el mundo anda caminando alguien que se me parece…” me decía una adoptiva adulta, más allá de las embestidas verbales de los adolescentes que en consulta imaginan a la terapeuta como aliada del secreto parental guardado. A veces disponemos de información pero son los padres quienes deben hacerse cargo de aquello que conocen.

Porque el hijo precisa corroborar la existencia de ese otro para que por fin sea otro. Sin que interese conocerlo personalmente. No es preciso que se emprenda ese viaje en busca del desconocido, alcanza, casi siempre, con saber que más allá de lo consanguíneo hay otro. Un otro diferente que transforma en alguien “distinto” al adoptivo, porque aceptar la existencia de ese otro si bien no genera una fratría, una hermandad, podría hacerlo si se realizara un encuentro. Es decir, ese otro hijo de la misma madre de origen se convertiría en otro trascendente para el hijo adoptivo . De allí que la fantasía de: ”Yo quiero saber si tengo hermanos…” abre un sendero que transforma a ese sujeto misterioso, que no existe en la cotidianidad familiar, en otra persona que incluye una rudimentaria forma de trascendencia en los monólogos del adoptivo cuando se cuenta a sí mismo las historias que habrían vivido-o podrían vivir- él o ella y sus hermanos. Que siempre se imaginan idealizados como simpáticos y fuertes, ya sean varones o mujeres. Fuertes en el sentido de “haber vivido experiencias distintas de las que pudo transitar el adoptivo”. Asi describen a esos hipotéticos “hermanos” a los que suponen con historias de vida “interesantes”. No obstante, en algunas oportunidades, los adoptivos adolescentes fantasean con hermanos que podrían padecer necesidades y pobrezas. Asi me lo comentaba un adolescente al referirse a la provincia donde había nacido, inundada en grandes zonas: ”Si tengo hermanos seguramente estarán evacuados, deben precisar ayuda porque son pobres …” ya que la información acerca de su adopción se atribuyó a la pobreza de su madre de origen .

O sea, el caudal imaginativo que se acumula alrededor de estos hermanos –que suelen existir- configura una significativa riqueza en la construcción de la subjetividad de los adoptivos, varones y mujeres. Transcurrir cada día fantaseando, imaginando que en alguna parte existe otro que podría abrazarse fraternalmente, con el soporte que la genética autorizaría, no es una dimensión menor en la subjetividad de los adoptivos. Merece la atención de quien convive con ellos, por lo menos para suponer que ése podría ser uno de los secretos que los adoptivos transportan sin necesidad de conversarlo diariamente. O presionando fuertemente en busca de una información concreta. Que abre otro capítulo.



miércoles, 29 de noviembre de 2017

Estudio:


Autoeficacia y riesgo psicosocial en personal técnico de un servicio de adopciones.

S. Sánchez-Sevilla et al

INFAD, vol 3, nº1, 2017.



Objetivos:
-       Determinar la proporción de profesionales expuestos a condiciones de trabajo de riesgo psicosocial.
-       Establecer el nivel de autoeficacia de estos profesionales para trabajar en condiciones de riesgo psicosocial.
-       Determinar la relación entre el nivel de exposición a riesgos psicosociales y el nivel de autoeficacia de estos profesionales.
Adopciones “tardías”

B. Janin

Desvalimiento Psicosocial vol 4, nº 2 , 2017



….cuando transcurrió un tiempo, cuando no sólo hubo un corte inicial sino que muchas vivencias fueron dejando huellas, cuando los olores y los sabores fueron armando vías de placer y de rechazo pero después hay un corte y de pronto son otros rostros, otros olores y a veces hasta otro idioma… puede resultar difícil ligar lo vivenciado con lo actual y poner palabras a lo que se siente...Acceder

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Estudio:

Relación entre el estrés adoptivo, la apertura comunicativa intrafamiliar y la adaptación de los adolescentes adoptados internacionalmente

Autoría: C. Torrijas Camacho

Direcc.: R. Reyes Torres y D. Paniagua Sánchez.

Facultad de Ciencias humanas y Sociales, U. de Comillas, 2017


Objetivos:
ü    Explorar la comunicación sobre adopción dentro de las familias que han adoptado internacionalmente, analizando los contenidos que se abordan y a qué edades se comienza a hablar de estos aspectos.

ü    Estudiar la relación entre el estrés adoptivo, la comunicación intrafamiliar, y la adaptación del menor adoptado.